LA COLECCÍÓN DE ESTAMPILLAS DE MI AMIGO DANIEL CEPEDA
Hace unas semanas , mi amigo de toda la vida, Daniel Cepeda Vargas —con quien cumplo este año medio siglo de amistad desde que coincidimos en el mismo curso en el Colegio San José La Salle de Guayaquil—, me pidió que nos reuniéramos en el Río Centro Entre Ríos. El motivo era revisar un grupo de estampillas que le había enviado su hijo desde Estados Unidos, cuyo origen fue una casa en vías de demolición donde el antiguo dueño dejó olvidada una pequeña caja. Mi amigo Daniel tenía la curiosidad de saber si ese lote (que calculé en unas 1000 piezas) podía tener algún valor económico. Tuve que decepcionarlo: a primera vista, se trataba de ejemplares con toda la apariencia de ser emisiones modernas y muy comunes. Le expliqué que, aunque cada estampilla tiene un precio de catálogo que se puede determinar, realizar ese avalúo demanda tiempo. Ese mismo día, yo llevaba conmigo algunos lotes que había comprado anteriormente en sobres de 1000 unidades, los cuales se consiguen por unos 5 dólares. L...